En primer lugar a mi familia, por el apoyo de tantos años y la confianza en mi apuesta.
Muy especiales para Jesús Reolid, por mostrarme la zanfona, por los ánimos y por estar siempre ahí, para lo que haga falta.
A la A.I.Z., sin ellos no seria lo que soy. Gracias por todos los cursos organizados y por apostar un día por la zanfona. Sois auténticos embajadores.
A todos los profesores que he tenido, desde mis comienzos. Recuerdo muy especialmente a: Pepe, Rafa Capitán, Julián Hernández, Gillette Chabenat, Patric Boufrad, Ane Lise Foi, Pascal Lefeuvre, etc
A mis parejas de toda esta vida que ya ha pasado, por soportar mis estudios, mis comeduras de tarro y mis horarios de “músico”.
A mi hermana por esta bonita, divertida y practica, pagina web.
A mis amigos, por estar ahí.
A todos los grupos que he tenido o con los que he colaborado a lo largo de mi vida musical. Muy especialmente a Balbarda, fue una gran época de descubrimientos y pruebas, y a Eduardo Paniagua, por confiar en mi desde el principio.
A mis bichitos, por la compañía casi incondicional.
A la vida por dejarme hacer música y por darme la oportunidad de vivir en un sitio increíble, lleno de buena gente, grandes amigos y parajes que motivan mi inspiración.
A todos aquellos que se han cruzado en mi vida y me han regalado al menos un instante de emoción.
A todos los músicos y luthieres, desde el principio de la humanidad, por su curiosidad, investigación, imaginación y creación. Gracias a casi todos, la música es lo mas grande.
Gracias muy especiales al inventor de la rueda, la vida sin ella no seria lo mismo.


Foto de Jesus Reolid